Radiohead, dos noches mágicas

Hoy se cumple un año de aquel gran primer concierto que Radiohead dio en la cuidad de México. Es por eso que les dejo la reseña que escribí una semana después de esas dos impresionantes noches en que cinco dioses bajaron al escenario del Foro Sol para tocar música increíble. 15 y 16 de Marzo del 2009…

Todo empezó el sábado por la noche cuando llegué al campamento de la puerta 8. Según los organizadores de nuestra fila, eramos la Casa 11. Nos dejaron acampar dentro de las instalaciones. Teníamos una pequeña casa de campaña donde apenas cabíamos los tres. La noche estuvo helada, probablemente una de las peores de mi vida, aunque sin duda lo volvería hacer por ver a Radiohead.

Justo a las 6 de la mañana se abrieron las puertas, y aunque, con solo unas horas de sueño y muchísimo frío, eramos los segundos en la larga fila que horas después se formaría. Lamentablemente hubo una mala organización por parte de Ocesa, por lo que nos cambiaron de puerta y terminamos mucho más atrás en la fila.

Pasó una camioneta blanca por donde ya se empezaban a formar las filas, dentro estaban los cinco integrantes del quinteto de Oxford. Minutos después empezarían unas impresionantes pruebas de sonido.

Después de varias horas de estar parados bajo el sol, nos permitieron la entrada a donde sería el concierto. Aunque pudimos estar a solo unos metros de Thom Yorke, nos quedamos un par de filas atrás por seguridad. Diez minutos antes de las 18 horas empezaron los alemanes Kraftwerk, considerados como los padres de la electrónica pop, con un espectáculo y sonido muy bueno para terminar solo una hora después.

Los minutos de espera fueron agónicos. Las luces se apagaron, un ritmo electrónico empezó a sonar para darle la entrada a Radiohead. La gente gritaba como loca, empezaron los empujones, todos emocionados por ver por primera vez a los ingleses. Tomaron sus instrumentos y empezaron a tocar como sólo los dioses saben hacerlo. Una batería electrónica dio inicio a la primera canción del concierto, 15 Step. Le siguió después de fuertes aplausos y una exaltación del público increíble, con Ed, Jonny y Phil en la batería, la canción There There. Airbag, de su magnum opus, OK Computer, fue la tercera canción del largo setlist que aun faltaba. Sin embargo, durante este magnífico inicio la gente se empezó a empujar tanto, que tenias que poner más atención en no caerte y ser aplastado por la multitud, que en el propio concierto. Una lástima que esto haya pasado.

Después de tres canciones más el escenario se tornó verde. Tocaron una canción muy electrónica, con un bajo muy potente que sentías hasta en el estómago. Era una de las que esperaba oír con más ansias: The Gloaming, simplemente genial. No podía faltar Jonny con su radio portátil para darle el intro a National Athem y a Colin con ese poderoso riff de bajo.

Me gustaría describir cada una de las canciones, pero haría innecesariamente larga está reseña.

Thom Yorke tomó la Gibson SG de color rojo y en ese momento caí en la cuenta de que tocarían una de las canciones que más me atraparon de su nuevo disco, In Rainbows. Era Bodysnatchers, sin duda la más rockera de todo el álbum. Fue una hermosa interpretación, me llevé una gran recuerdo de alegría y emoción. Le siguió Videotape, una emotiva canción con Yorke en el piano, que hizo que muchos soltaran una lagrima. El climax del concierto, o al menos para mi, fue justo después de Videotape.

El momento cumbre llegó cuando el vocalista rasgueó la guitarra acústica para hacer sonar los primeros acordes de mi canción favorita, una de las primeras que escuché de Radiohead. Paranoid Android entraba por mis oídos, creando una indescriptible emoción que saqué, al igual que todos los que estábamos en General A, brincando y coreando al unísono de Thom Yorke. Jonny fue el héroe aquí con una increíble maestría para tocar la telecaster y sus poderosos solos. Los churros de mota rolaban, aunque no era necesario, pues ante esos cinco maestros, mantener los pies en la tierra es casi imposible. Fue sin duda esta canción, la que más feliz me hizo en todo el concierto.

Una guerra de acordes entre Jonny Greenwood y Thom Yorke se dio cuando interpretaron Just del álbum The Bends. Una vez más la maestría de Jonny se vio reflejada aquí con el uso de sus pedales.

Lamentablemente llegó el final. Everything In Its Right Place sonó a todo volumen mientras el escenario se tornaba azul-morado. Jonny con el Kaossilator le daba los psicodélicos efectos a la voz de Yorke. Poco a poco los integrantes se fueron despidiendo, mientras al final solo quedó un loop de la canción que Jonny dejó sonando. Este también fue un gran momento para recordar y una de las mejores partes del concierto.

¿Cuál concierto fue mejor? Creo que esto depende de cada quien. Para mi los dos fueron muy buenos, dos de las mejores noches de mi vida. Solo puedo decir que fui capaz de disfrutar más el segundo concierto porque descansé y comí antes de él (cosa que no hice el día anterior pues solo dormí tres horas y no ingerí alimentos).

En cuanto al setlist hubo algunas variaciones. Incluyeron Karma Police, You and Whose army?, Kid A y Like Spinning Plates. Esta última ni la esperaba, pero estuvo excelente, una de las canciones más intrigantes de Radiohead.

Exit Music también estuvo presente. Empezó muy bien, pero Jonny golpeó su guitarra sin ser su intención y ocurrió la primera interrupción, segundos mas tarde Thom se equivocó. Apagaron las luces y la canción empezó de nuevo. ¡Pum! La cuerda se rompió y Thom dijo “¡Fuck! — We’ll play this later” o fue al menos lo que yo escuché. Fue una humilde muestra de que los que están en el escenario también son humanos (aunque hagan música de dioses) y se equivocan como cualquier otro humano.

Fue en algún momento que no recuerdo, que Thom Yorke soltó una fuerte carcajada frente al micrófono por alggo que le dijo a la banda.

La sorpresa de la noche fue sin duda Creep, que había estado fuera del setlist de sus conciertos desde el 2002. Sin embargo la tocaron aquí, en México, como un símbolo de reconciliación, o al menos así lo vi yo. Este hecho es considerado histórico para aquellos que conocen a Radiohead, un gesto muy lindo por parte de la banda.

Hay que hacer hincapié en el magnífico escenario que llevaban, el cual está formado por luces led que gastan menos energía. Había pantallas en el fondo que mostraban imágenes de los integrantes que llegaban de cámaras postradas en los instrumentos y lugares estratégicos. Muy padre.

Los que hayan ido, sabrán que mis palabras se quedan cortas ante tal espectáculo, pero es que en verdad, no hay forma de expresar lo que se vive durante esas horas.

Aquí el setlist.

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